No se vale - Denise Maerker
Roberto Palacios González - 05/05/2006 02:52:05 | Categoria: General
Esta vez les dejo el texto "No se vale", correspondiente a la columna "Atando Cabos" de Denise Maerker, publicada en el -nuevo- Excelsior ayer, 4/abr/06.Para leerlo en el lugar original, click aquí.

Pertenezco a una generación que nació en un país donde los policías eran, por definición, los malos. En mi infancia, durante los 70, nunca escuché a nadie defender a las fuerzas del orden, al contrario, siempre eran sinónimo de arbitrariedad y de impunidad. Se les tenía miedo, incluso en una familia de clase media, no politizada, como la mía.
Y es que había muy buenas razones para considerarlos de esa manera: los policías habían disparado salvajemente en Tlatelolco; habían matado el Jueves de Corpus; libraban una guerra sucia contra los grupos guerrilleros, pero también contra todo lo que les pareciera medianamente izquierdoso. Todo eso se sentía, se veía.
Sin embargo, luego de ver exhaustivamente las imágenes de los enfrentamientos del 20 de abril pasado en la siderúrgica de Lázaro Cárdenas, Michoacán, y lo ocurrido ayer en Texcoco, me pregunto si no ha llegado el momento de estar del lado de los policías. A diferencia de los gobiernos priístas, el gobernador de Michoacán, Lázaro Cárdenas, y el presidente municipal de Texcoco, son autoridades legítimas, producto de elecciones en las que creemos y confiamos. Y qué otra cosa es gobernar, sino la capacidad de ejercer la autoridad. Por supuesto privilegiando el diálogo, la negociación, pero también, en caso necesario, imponiendo decisiones.
¿Qué podemos esperar si un presidente municipal —perredista por cierto— no puede hacer valer la decisión de que en una calle no se instalen vendedores ambulantes? Sabemos que hubo un proceso de negociación exitoso y la gran mayoría de los floricultores aceptaron la reubicación; una minoría se resistió. Y de ahí pasamos, prácticamente sin cambios, a un escenario de franca insurrección: policías agredidos con machetes; carreteras federales bloqueadas; cinco policías secuestrados. En estos momentos, siendo las diez de la noche, en San Salvador Atenco se aprestan para defender la plaza con todo. “De aquí no nos van a sacar”, dicen, enfurecidos, los miembros del movimiento nacido para impedir la construcción del aeropuerto. En las calles, reportan nuestros compañeros, hay niños de diez años paseándose con machetes. Y la noche la van a dedicar a definir lo que llaman el Plan Nacional de Acción.
¿Cómo llegamos aquí? ¿Cómo pueden defender —como lo hizo ayer públicamente América del Valle, hija del líder de Atenco, Ignacio del Valle, en entrevista con Ciro Gómez Leyva— que es legítimo enfrentar a la policía a machetazos?
Claro que podemos recordar las pésimas decisiones tomadas por el gobierno de Fox cuando querían construir el aeropuerto, no olvidamos el precio irrisorio que quería pagarles por sus tierras, la falta de diálogo y la arrogancia de los funcionarios involucrados. Pero esto va más allá. El movimiento de Atenco actúa como si estuviera frente a un gobierno dictatorial y ellos fueran los libertadores. Y no es así. Aquí tenemos autoridades, quizá torpes e incapaces, pero no son Pinochet.
Los policías agredidos y salvajemente golpeados son mexicanos pésimamente retribuidos y mal preparados para hacer frente a grupos como los de Atenco o a los mineros de Sicartsa. No se vale.
En un escenario ideal, ningún grupo debería enfrentar a las fuerzas del orden, como lo están haciendo en Atenco y lo hicieron en Michoacán. No sólo por miedo, sino por reconocer que son los únicos que pueden usar legítimamente la fuerza. Aquí no hay freno ni límites. Es de tú a tú con los policías. El comandante de la Policía Federal Preventiva que encabezó el operativo de desalojo en Sicartsa está en el hospital con el pómulo derecho hecho pedazos por una de esas bolas de acero que aventaban los mineros; esta noche, otro policía está grave debido a las patadas y golpes recibidos en la orilla de la carretera Lechería-Texcoco.
Las responsabilidades son múltiples: de la autoridad, pues durante cinco años mandó la señal de que cedía, una y otra vez, frente a cualquier grupo organizado y agresivo; de los mandos policiacos, porque con cada operativo mal planeado disminuyen el respeto que se les tiene y, de la sociedad, por no indignarnos lo suficiente cuando secuestran o golpean a un funcionario o a un policía.
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te felicito, me encanta ver todas tus presentaciones.me gusta como comentas, como escribes, todo.
Comentario de leonor araiza hace 1 año y 21 meses











