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Intento de Catarsis

Hago este espacio para escribir de todo y de nada, sólo para sacar de mi cabeza las ideas de lo que se me vaya ocurriendo... y de paso practicar estilos de redacción, entre otras cosas... Espero lograrlo porque no se me da escribir sin objetivo "funcional

SOLO LAS PLUMAS QUEDARON - ADRIAN RUEDA

Sólo las plumas quedaron
Adrián Rueda
Excelsior 10/jul/2006


En la sucia y torcida mente de Andrés Manuel López Obrador, alrededor de 900 mil ciudadanos mexicanos que cuidaron las casillas y contaron los votos se coaligaron con el IFE para quitarle, de un plumazo, y no precisamente de su gallo, cinco millones de sufragios, que equivaldrían a los 10 puntos de ventaja que le daba su imaginaria encuesta.

Enloquecido porque a la mera hora le fallaron las pilas, el rayito de esperanza desconoce una vez más a las autoridades y desprecia el voto de más de 15 millones de mexicanos que no apoyaron su proyecto.

Claro que nadie creyó jamás que López Obrador iba a aceptar resultados adversos, por el simple hecho de que era un escenario que no pasaba por su mente, pero es tan predecible que ya ha puesto en marcha su libretito de cuatro pasos para manipular de nuevo a sus seguidores.

La primera fase la arrancó el mismo domingo y consistió en deslegitimar a la autoridad electoral, en este caso al IFE, como si fuera una institución del gobierno y no un órgano integrado por los ciudadanos, que son quienes organizaron, vigilaron y contaron cada voto de la elección.

López Obrador necesita ganar tiempo, pues entre más se prolongue la ratificación del triunfo de Felipe Calderón se generarán más dudas sobre los comicios, y la presión hacia los magistrados del Tribunal Electoral que analizarán la impugnación será mayor.

El paso dos también está en marcha, que es el de dosificar las pruebas del supuesto fraude. Las exhibirá lo más lentamente posible, día por día, para mantener la expectación y dar la impresión de que cada hora aparecen nuevas anomalías, sin importar que sean reales o falsas, pues nunca se ha preocupado por probar nada.

Por eso sus asambleas informativas y no acciones concretas; aún no está en condiciones de sustentar nada, sólo de amenazar. Sus seguidores sólo se limitarán a repetir lo que él dice, pero no más; necesita pruebas, como otras boletas en la basura, que igual son falsas, porque nadie las examinó, y cosas que se vaya encontrando por el camino, aunque sean mínimas.

Insistirá en el conteo voto por voto, aunque seguramente no dirá que se tendrían que anular al menos un millón de sufragios para que él pudiera tener un mínimo chance. No le importa que la pura sospecha de fraude sea una bofetada para los cientos de miles de vecinos que contaron las boletas.

La estrategia es sembrar una duda razonable de que a lo mejor sí le hicieron trampa y por eso pide un nuevo conteo. El problema no es contar los votos, sino exponer las urnas a intereses ajenos a la democracia.

La tercera fase es aparecer todos los días en los medios, soltando una a una las pruebas, por muy pírricas que sean. Apropiarse de la agenda, como en sus mejores tiempos de jefe de Gobierno del DF.

La cuarta fase es provocar a sus adversarios para que lo ataquen y hacerse la víctima. Todos contra él, pero él no tiene miedo, no lo van doblar porque defiende al pueblo y el pueblo lo defiende a él.

Una vez realizados estos pasos, El Peje ya ganó, pues aunque se ratificara el triunfo de Calderón seguiría alegando fraude de Estado y regresaría a las calles, donde se siente mejor, a reclamar un triunfo del asfalto. Sería el campeón sin corona, el presidente sin silla.

Entonces formaría el partido obradorista, integrado por una gran masa, y se prepararía para tomar el poder desde 2009; primero en el Congreso y en 2012 con la Presidencia de la República.

Pero para que estos escenarios se cumplan, López Obrador tiene que probar primero irregularidades graves; no bastarán sólo algunos ejemplos o utilizar a su órgano propagandístico disfrazado de periódico, sino integrar un expediente consistente y creíble si no quiere aislarse o que incluso PT y Convergencia tomen su parte del botín y lo dejen solo.

Aunque lo peor que le puede pasar a López Obrador es que nadie lo ataque, que todo mundo lo ignore y que las demás fuerzas se concentren en llamar a un gran acuerdo nacional en beneficio del país.

O sea, que México le diga a El Peje "que los dé por muertos" y que los deje trabajar en paz.

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