EL USO DEL CONDON - Gilberto Rincon Gallardo
Roberto Palacios González - 17/01/2007 14:10:54 | Categoria: Grandes Temas
El uso del condón Por: Gilberto Rincón Gallardo
EXCELSIOR
17-ene-07
La promoción del preservativo como método para evitar, además de embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual, no ha sido una decisión solitaria...
La semana pasada, unas declaraciones del nuevo secretario de Salud, doctor José Córdova Villalobos, reabrieron un debate que parecía superado en nuestro país, a saber, el de la obligación del Estado mexicano de promover el uso del condón como recurso primordial para proteger contra la epidemia de VIH-sida.
Valdría la pena recordar de entrada que la promoción del condón como método para evitar, además de embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual, no ha sido una decisión solitaria de un país, y menos aún de un solo funcionario. En realidad se trata de una amplia estrategia que, incluido el consenso de expertos nacionales, se funda en compromisos adquiridos por México tanto en el ámbito de la Organización Mundial de la Salud como en la Organización de las Naciones Unidas (sólo así se explica nuestra participación en Onusida). Se trata de una estrategia fundada, no en convicciones particulares, morales o religiosas, sino en evidencias científicas y en el respeto a un sistema de libertades fundamentales. Porque no se debería olvidar que en esta lucha no sólo se juega un tema de salud pública, sino también uno de no discriminación y derechos humanos.
Promover el uso del condón se inscribe en una estrategia más amplia de atención al universo de personas que viven con VIH-sida. En el corto tiempo de un sexenio, México logró la cobertura de medicamentos para prácticamente todas estas personas y se colocó, sólo detrás de Brasil, en el liderazgo de los países latinoamericanos en cuanto a atender a esa población. Como lo señaló el panista Ernesto Saro, presidente de la Comisión de Salud del Senado, el gobierno no puede dejar de considerar una prioridad el uso del condón.
Tan importante como esta vinculación entre la promoción del condón y la estrategia exitosa contra la enfermedad es la vigencia del criterio antidiscriminatorio que protege los derechos y las libertades de los homosexuales. No debería olvidarse que sobre ellos se recrudeció la discriminación por el supuesto agravante de ser "enfermos culpables" y, a la vez, "culpables de la enfermedad". De hecho, como lo han sostenido muchos expertos, es tan importante la atención sanitaria al tema del VIH-sida como la lucha contra la discriminación que la epidemia ha reforzado contra los homosexuales.
Por ello, el simple hecho de relativizar el peso del condón en la estrategia contra el sida y la reintroducción subrepticia de estereotipos acerca de la sexualidad de las personas, igual a la que se da con la alusión a los grupos de riesgo (como si la epidemia no hubiera pasado hace mucho la frontera de tales grupos), amenazan con un retroceso en un terreno tan delicado de nuestra vida nacional.
En lo que toca a las campañas de promoción de no discriminar por preferencia sexual, a las que también se refirió el secretario, sería procedente decir que se trata, en efecto, de una clara promoción, mas no de una conducta sexual determinada —sobre la que, por cierto, corresponde sólo a cada persona decidir—, sino del derecho humano a la no discriminación, que se encuentra en nuestra Carta Magna, nada menos que como la primera garantía individual.
Cuando instituciones, por ejemplo, el Conapred o, antes, la Secretaría de Salud, conectaban la lucha contra el sida y la no discriminación, no seguían programas morales o religiosos particulares, sino el único que debe seguir un servidor público: el de la Constitución y las leyes que de ella emanan.
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